La inversión extranjera cae un 29%

La inversión extranjera cae un 29%Hace unos días pudimos conocer la noticia de que la inversión extranjera en España se desplomó un 29% entre los meses de enero y junio del presente año.

Según los datos recogidos en el Registro de Inversiones Exteriores que fueron publicados por parte del Ministerio de Economía, la inversión productiva foránea, en términos brutos, cayó en el primer semestre hasta los 6.716 millones de euros, desde los 9.415 de los que partía.

No obstante, han aparecido voces expertas que han defendido que, tal circunstancia, no representa un verdadero motivo de alarma. ¿En qué se basan? En que la caída de la que hablamos, únicamente responde a un efecto estadístico, resultado de comparar el primer semestre del año 2016, con el primero del año anterior, el cual, fue excepcionalmente bueno, ya que se disparó la economía, a la vez que los precios de los activos todavía eran considerablemente bajos.

De hecho, en el primer semestre del año, 2015, se llevaron a cabo cuatro grandes operaciones, una de mucho volumen en energía, y tres en distribución y comercio, las cuales, elevaron notablemente la cifra muy por encima de lo que viene siendo normal.

Pero, ¿qué ocurre cuando se examinan las desinversiones? Parece ser que la respuesta apunta hacia la misma dirección, ya que únicamente se han desinvertido unos 1.700 millones aproximadamente, una cifra idéntica, a la que se viene produciendo habitualmente en el mismo periodo de tiempo.

De todas formas, cabe advertir que, estos flujos compilados por la Secretaría de Estado de Comercio no tienen un carácter financiero, ya que no recogen, por ejemplo, participaciones de empresas por debajo del 10%, compras de cartera, sociedades de tenencias de valores, bonos o capital riesgo. ¿Qué significa el hecho de que no tengan carácter financiero? Que no estamos hablando de un capital que salga a la menor señal de inestabilidad, sino que estamos ante inversiones que constituyen verdaderas inyecciones que, por lo general, suelen ir destinadas a la apertura de fábricas, al establecimiento de filiales o a la contratación de personal.

Digamos que sus objetivos son a largo plazo, y por esa misma razón tardan más en irse, al fin y al cabo, representan una apuesta por una determinada economía, en este caso la española.

0 Comments

Leave your comment here