Nuevos mercados

Una de las formas de explicar la presencia de Inversiones Extranjeras Directas, en adelante IED, en una economía, es la búsqueda de nuevos mercados. Tradicionalmente se suponía que una empresa que proveía a una economía grande y/o rica, podía asegurarse su participación en ese mercado mediante una inversión directa. Así, la IED correspondía a un sustituto directo del comercio. Por tanto, un factor explicativo es el tamaño del mercado de destino, el que puede medirse mediante el ingreso total de una economía o mediante sus dos componentes: el tamaño de la población y el ingreso per cápita. De hecho, una parte de la explicación en las décadas de los sesenta y setenta estaba basada en el fuerte proteccionismo que caracterizaba a algunas economías. Esto se debía a que en un mercado protegido era más atractivo el invertir en forma directa que utilizar la vía alternativa (exportar), que podía llegar a ser muy costosa. Además, una economía protegida ofrecía un atractivo mercado cautivo.

Un enfoque más moderno sugiere que existe un cierto tipo de IED que busca un mercado más grande, pero esta vez, de forma indirecta. Esto quiere decir que una economía que ofrece ventajas comerciales o de localización geográfica, podría servir para atraer a la IED que busca penetrar en un mercado más extenso. En este sentido, este tipo de IED podría estar asociado a un mayor volumen de comercio internacional y no a uno menor como se suponía anteriormente. Además, este tipo de IED sería más común en aquellos países que ofrecieran un cierto tipo de ventajas ya sea comerciales (acceso a terceros países mediante acuerdos comerciales) o de localización geográfica (vía menores costos). Sin embargo, también es el caso de la IED que busca una mayor eficiencia por costo unitario de la fuerza laboral. Esto implica que hay cierto tipo de IED que no sólo busca mano de obra barata sino una combinación de salarios inferiores a los domésticos y una alta productividad de los trabajadores.

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