Una reivindicación justa: la nacionalidad española para judíos sefarditas

El año 1492, fue sin lugar a dudas uno de los más controvertidos de la historia de España. El mismo en el que Colón emprendió su viaje a las Indias y acabó llegando a América y en el que los reyes católicos firmaban un Edicto de conversión forzosa al cristianismo (en su expresión más “pura”: el catolicismo), o de expulsión para los judíos (en buena lid, para sus descendientes) de la península ibérica. A estos se les denomina sefardíes en correspondencia con el vocablo “Sefarad” que en el hebreo clásico y contemporáneo significa España.

Los descendientes de aquellos judíos que volvieron a España y que hoy integran la comunidad sefardí en el país, han ganado con su empeño la reivindicación en la esfera política de lo que en épocas pasadas, les privó el propio poder político. Así las cosas, recientemente ha tenido lugar la aprobación por el Congreso de los Diputados, de la ley para la concesión de la nacionalidad española [PDF] (por carta de naturaleza) a estas personas.

En la actualidad existen varios medios para que los sefardíes puedan obtener dicha nacionalidad

Aunque se eliminan alguno de los requisitos esenciales como la residencia, exigida comúnmente en dicho proceso, sí que es necesario demostrar otros dos que merecen plena atención:

  • Vínculo con España
  • Vínculo con la comunidad sefardí de la que se es miembro en el mundo

La cumplimentación de este último requisito exige entre otros elementos, la presentación de un certificado de origen del apellido, emitido por alguna autoridad rabínica competente que acredite la condición de sefardí del interesado, ya sea el presidente de la Comisión Permanente de la Federación de Comunidades Judías de España o su análogo de la comunidad judía en la que resida el interesado. Al parecer, este requerimiento fue el catalizador del dudoso y para nada oficial listado de apellidos que merodeaba por la red alimentando la posibilidad de obtener la nacionalidad española si se tenían los apellidos que allí figuraban, que de algún modo “acreditaba” el vínculo ibérico-sefardí. Nada más lejos de la realidad.

Siguiendo el orden de los requisitos legales mencionados, deberá acreditarse entre otros particulares:

  • El uso como lengua familiar de la haketía o el ladino o el judeo-español como también se le conoce
  • La partida de nacimiento o la ketubah, certificado matrimonial en el que conste su celebración según el régimen y tradición de Castilla
  • La pertenencia de los apellidos del solicitante al linaje sefardí de origen español cuando se aporte de forma motivada.

Los solicitantes deberán superar un examen de cultura española y además no hablas español, deberán cumplimentar un examen de la lengua, administrados ambos por el Instituto Cervantes para medir que mantienes un vínculo especial con este país. En este sentido también se tendrá en cuenta como prueba de tal vínculo el aporte de certificados de estudios de historia y cultura españolas expedidos por instituciones oficiales o privadas con reconocimiento oficial; de documentos que acrediten la inclusión del peticionario en las listas de familias sefardíes protegidas por España a las que hacen referencia el Real Decreto de 20 de diciembre de 1924 [PDF] y el Decreto-ley de 29 de diciembre de 1948 [PDF] y; la realización de actividades benéficas, culturales o económicas a favor de personas o instituciones españolas y todas aquellas orientadas al estudio, conservación y difusión de la cultura sefardí.

Todos estos medios y otros que puedan servir al propósito de acreditar en el interesado su condición de sefardí originario y por tanto beneficiario de dicha normativa, así como los habituales exigidos en este tipo de procesos (v.g certificado de antecedentes penales, debidamente legalizado o apostillado y, en su caso, traducido, debiendo ser la traducción jurada), serán evaluados de conjunto por la autoridad competente (Dirección General de los Registros y del Notariado del Ministerio de Justicia), que en el plazo máximo de un año dictará una resolución motivada de estimación. En caso de no dictarse resolución en este periodo implicará la desestimación de la solicitud presentada (efecto del silencio administrativo).

Procedimiento electrónico

Por tanto, si quieres optar por la nacionalidad española y conoces bien la historia de tus apellidos de manera que se pueda determinar ambos vínculos fehacientemente y no te encuentras en el territorio español, puedes iniciar la solicitud a través de un procedimiento electrónico que se pondrá a tu disposición a partir de la entrada en vigor de la ley, prevista para el 1 de octubre de 2015 y por un periodo de tres años, que podrá prorrogarse por acuerdo del Consejo de Ministros hasta el límite de un año.

Cuestiones fundamentales para concluir debidamente el procedimiento lo constituyen: el acto formal de jura o fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución y a las Leyes; la dispensa a la renuncia de la nacionalidad que se ostente en el momento de adquisición de la española, que al amparo del inciso b) del artículo 23 del Código Civil sólo aplicaba a los nacionales de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal, siendo extensible con la recién aprobada ley a los sefardíes originarios de España y por último; la inscripción en el Registro Civil español. Estas cuestiones constituyen presupuestos de la validez de la adquisición de la nacionalidad española.

Cabe aclarar que en la actualidad existen varios medios para que los sefardíes puedan obtener dicha nacionalidad, ya sea acreditando su condición de tal y probando su residencia legal en España durante al menos dos años, asimilándose en estos casos su situación por ejemplo a los nacionales iberoamericanos con especial vinculación con España, según lo preceptuado en el artículo 22 del Código Civil; o ya sea por carta de naturaleza, otorgada discrecionalmente, cuando en el interesado concurran circunstancias excepcionales, según lo regulado en el artículo 21 del Código Civil pero sin lugar a dudas, la gran diferencia de esta nueva vía para obtención de la nacionalidad española es que los solicitantes no tendrán que renunciar a su nacionalidad de origen, requisito indispensable en las otras dos vías habilitadas (excepto si el judío sefardí es de nacionalidad iberoamericana)

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